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Diario del bosque del Este. (fragmento) | Amanda Pedrozo

Setiembre, 21 Emiliana la hormiga se alisó las antenas como solía hacer para captar hasta las radios comunitarias y de un salto salió a cumplir su destino diario, que es trabajar y trabajar como su antepasada de la fábula. El sol empujaba las nubes, era un día fresco y en el bosque es imposible no cruzarse con los amigos. Esto todo el mundo lo sabe. – ¡Vamos a bailar! –le gritó Nini, la coneja distraída, al pasar corriendo, pero ni se quedó a escuchar la respuesta, que era ¡es día de trabajar! Siguió caminando Emiliana, juntando en el bolsillo de su delantal hojas muy nutritivas y cuanto de comer veía, cuando pasó volando Corina, la abeja vanidosa. – ¡Qué linda estoy! ¿Vamos juntas a la fiesta del bosque? – le preguntó, pero no oyó la respuesta de la hormiga que era ¡es día de trabajar!, porque mirándose en el espejo de una fuente de agua dijo en voz alta: –No, no soy linda en realidad, ¡soy bellísima! –y se fue volando. Iba recogiendo migas la hormiga, pensando qué raro era que...

No sé por qué hemos idealizado al príncipe azul. [Jorge Bucay]

Jorge Bucay: “No sé por qué hemos idealizado al príncipe azul” Fuente:  http://www.lavanguardia.com/cultura/20171116/432904740535/jorge-bucay-cuentos-clasicos-conocerte-mejor.html?facet=amp El primer contacto que se suele tener con la literatura es a través de los cuentos. Antes de leerlos aprendemos a escucharlos de la viva voz de nuestros padres y abuelos. Pero, pese a que muchos de ellos nos acompañan en el recuerdo durante toda la vida, es raro que de adultos los releamos. Jorge Bucay, médico, terapeuta, y uno de los escritores de libros de autoayuda más exitoso en todo el mundo, los rescata en el libro Cuentos clásicos para conocerte mejor y los reinterpreta a través de sus “códigos secretos” para conocer así las enseñanzas que contienen sobre el comportamiento humano. Con un lenguaje moderno y lleno de magia, el escritor y psicoterapeuta ha seleccionado quince cuentos clásicos que conectan al lector con personajes de su infancia. Desde El patito feo, a la Cenicien...

Choices. [Jeff Bezos]

Tomorrow, in a very real sense, your life — the life you author from scratch on your own — begins. How will you use your gifts? What choices will you make? Will inertia be your guide, or will you follow your passions? Will you follow dogma, or will you be original? Will you choose a life of ease, or a life of service and adventure? Will you wilt under criticism, or will you follow your convictions? Will you bluff it out when you’re wrong, or will you apologize? Will you guard your heart against rejection, or will you act when you fall in love? Will you play it safe, or will you be a little bit swashbuckling? When it’s tough, will you give up, or will you be relentless? Will you be a cynic, or will you be a builder? Will you be clever at the expense of others, or will you be kind? I will hazard a prediction. When you are 80 years old, and in a quiet moment of reflection narrating for only yourself the most personal version of your life story, the telling that will...

Laß ihn (Wilhelm Busch)

Er ist verliebt, lass ihn gewähren, bekümmere dich um dein Pläsir, und kommst du gar, ihm zu bekehren wirft er dich sicher vor die Tür. Mit Gründen ist da nichts zu machen was Einer mag, ist seine Sach, denn kurz gesagt: in Herzenssachen geht jeder seiner Nase nach.

La felicidad eres tú. (Anthony de Mello)

Tú ya eres felicidad Despertarse es la única experiencia que vale la pena. Abrir bien los ojos para ver que la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas equivocadas. Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la realidad. Eso sólo se consigue manteniéndote despierto y llamando a las cosas por su nombre. Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido. Te escondes detrás de las fantasías, las ilusiones y también de las miserias de las que te avergüenzas. Nos han programado para ser felices o infelices (según aprieten el botón de la alabanza o de la crítica), y esto es lo que te tiene confundido. Has de darte cuenta de esto, salir de la programación y llamar a cada cosa por su nombre. Si te empeñas en no despertar, nada se puede hacer. “No te puedes empeñar en hacer cantar a un cerdo, pues perderás tu tiempo y el cerdo se ir...

El asno y la perrita faldera (Esopo)

Un granjero fue un día a sus establos a revisar sus bestias de carga: entre ellas se encontraba su asno favorito, el cual siempre estaba bien alimentado y era quien cargaba a su amo. Junto con el granjero venía también su perrita faldera, la cual bailaba a su alrededor, lamía su mano y saltaba alegremente lo mejor que podía. El granjero revisó su bolso y dio a su perrita un delicioso bocado, y se sentó a dar órdenes a sus empleados. La perrita entonces saltó al regazo de su amo y se quedó ahí, parpadeando sus ojos mientras el amo le acariciaba sus orejas. El asno celoso de ver aquello, se soltó de su jáquima y comenzó a pararse en dos patas tratando de imitar el baile de la perrita. El amo no podía aguantar la risa, y el asno arrimándose a él, puso sus patas sobre los hombros del granjero intentando subirse a su regazo. Los empleados del granjero corrieron inmediatamente con palos y horcas, enseñándole al asno que las toscas actuaciones no son cosa de broma.. Moraleja...

El amor y la locura (fábula)

Cuentan que una vez, se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca,  les propuso jugar a las escondidas. La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder mantenerse preguntó: ¿A las escondidas?   ¿y cómo es eso?  - Es un juego - explicó la LOCURA - en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.  El ENTUSIASMO danzó seguido de la EUFORIA, la ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, que nunca se interesaban por nada. Pero no todos quisieron participar... la VERDAD prefirió no esconderse,  ¿para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea n...