Un día único. (Henry James)
Un día único Henry James (1843-1916) El señor Herbert Moore, un caballero de renombre en el mundo científico, viudo y sin hijos, incapaz de conciliar sus costumbres sedentarias con el gobierno doméstico, había invitado a su única hermana a vivir con él y ocuparse de la casa. La señorita Adela Moore había accedido de buen grado a su propuesta, pues la muerte de su madre acababa de dejarla sin tutela formal. Tenía veinticinco años, y era un miembro muy activo de lo que ella y sus amigos llamaban sociedad. Se sentía casi como en casa en los mejores círculos de tres grandes ciudades, y había corrido la mayoría de las aventuras que esperan a una joven en el umbral de la vida. Se había prometido de forma bastante apresurada e imprudente, pero, al final, había conseguido romper el compromiso. Había pasado un verano o dos en Europa, y había viajado a Cuba con una buena amiga gravemente enferma de tuberculosis, que había fallecido en un hotel de La Haba...